Cada año, a medida que se acerca febrero, Irella Blackwood siente una emoción que le resulta familiar. Para ella, el Mes de la Historia Negra es más que una celebración: es un poderoso recordatorio de la resiliencia, la brillantez y las contribuciones de los afroamericanos a lo largo de la historia de Estados Unidos.
Como madre de tres niños pequeños, ve este mes como una oportunidad para compartir el legado de pioneros como George Washington Carver, Fannie Lou Hammer, Sojourner Truth, James Brown y Katherine Johnson. Sus historias no son solo nombres en un libro de texto; son faros de perseverancia, creatividad y excelencia: valores que espera inculcar en sus tres hijos.
Si bien Irella ha participado en celebraciones anteriores del Mes de la Historia Negra en el Ayuntamiento de San Francisco, cree que el verdadero reconocimiento va más allá de las celebraciones anuales.
“Necesitamos pensar en el siguiente nivel, que sería la inclusión económica plena en todos los aspectos de la sociedad”.
Una vida de propósito y servicio
Irella también aplica esta visión a su vida profesional. Como directora de auditoría de Servicios Empresariales en la Comisión de Servicios Públicos de San Francisco (SFPUC), desempeña un papel crucial a la hora de garantizar la integridad financiera y la eficiencia operativa. Con una licenciatura en Economía de la Universidad de California en Berkeley, un MBA en Finanzas de la Universidad Holy Names y una maestría en Derecho de la Universidad de California en Hastings, aporta una gran cantidad de conocimientos a su trabajo. ¿Cuál es la parte más interesante de su trabajo? Dice que es diseñar y llevar a cabo solicitudes especiales de los miembros del equipo de toda la agencia que ayudan a sus oficinas a mejorar sus operaciones.
La gratitud de una madre y un legado de resiliencia
Aunque Irella ha construido una carrera impresionante, sabe que se apoya en los hombros de quienes la precedieron, especialmente su madre, Bertha Mae Cooper.
Bertha trabajó para la Ciudad y el Condado de San Francisco como parte de los servicios administrativos para los programas de pasantes juveniles antes de asistir al City College de San Francisco y a San Francisco State.
Su viaje comenzó en Marshall, Texas, antes de mudarse a San Francisco con sus padres en la década de 1950 como parte de la Gran Migración. Sin una cuchara de plata en la mano, pero con una fe abundante, crió a sus hijos con valores inquebrantables: integridad, responsabilidad, determinación, optimismo, verdad, creatividad, perdón y amor.
“Cuando pienso en su vida, me sorprende todo lo que fue capaz de lograr”, dice Irella. “Nunca se dio por vencida conmigo. Era mi madre y, si la hubieras conocido, tal vez también te hubiera inspirado”.
Ahora que es madre, Irella transmite esos mismos valores a sus hijos, con la esperanza de que ellos los transmitan al mundo.
Para Irella, la esencia del Mes de la Historia Negra no se trata solo de recordar el pasado: se trata de construir un futuro en el que todos tengan la oportunidad de prosperar.
"Creo que la lección más importante del Mes de la Historia Negra es saber que todos son capaces con el impulso, la capacitación y la orientación adecuados. No hagas suposiciones sobre nadie por sus diferencias físicas. Todos tenemos una historia que compartir".